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Aduriz: una historia de anécdotas y frases para el recuerdo

Imperó la emotividad en la despedida definitiva de Aritz Aduriz. Un evento en el que ha sido su hogar, San Mamés, y en el que contó con la apoyo y compañía de su familia y compañeros. El acto sirvió para que el ariete echara una miarada atrás en el tiempo y recordara toda clase de anécdotas y momentos significativos.

Pocos jugadores se han volcado en el campo como lo ha hecho Aduriz durante casi dos décadas. Solo haber llegado al extremo de los soportable en su lesión de cadera le ha hecho desistir en su deseo de continuar defendiendo los colores rojiblancos: «La alegría de los athleticzales bien vale mis dos caderas».

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Interpelado sobre si la pandemia de Covid-19 ha ayudado a tomar tan drástica decisión, confirma que incluso en ausencia de la crisis global la retirada era inevitable: «Por mucho que quieras siempre hay un límite, siento sinceramente que es mejor que no esté, el equipo está mejor así».

El acto estuvo trufado de momentos que pasarán a la posteridad tanto para club como para jugador. Inolvidable su entrada por el tunel de San Mamés, flanqueado por su mujer e hijas. La cara del donostiarra se iluminó al ver la reacción de las pequeñas cuando se proyectó su espectacular gol de chilena al Barça en el arranque de esta campaña.

Con los actos oficiales finiquitados, no desaprovechó Aduriz su presencia sobre el césped de la Catedral para echar unos últimos tiros en el coliseo bilbaino. Como testigos de excepción, sus compañeros de equipo, ataviados con las pertinentes mascarillas que se han convertido en una presencia habitual en cualquier evento.