
No pocas veces el amor por unos colores tiene más peso que las más exorbitantes cifras puestas sobre la mesa. Aritz Aduriz es uno de los más brillantes ejemplos.
Renovado por el Athletic con casi 36 años, cuando cualquier jugador en su excepcional estado de forma y méritos acumulados aprovecharía para buscar un exilio dorado como hizo Iraola en la Major League estadounidense.
De lo que si hay constancia ahora es que si tuvo las puertas abiertas para entrar en la Superliga china, patio de recreo de numerosos mecenas ociosos. Así lo reconoce Gregorio Manzano, antiguo entrenador del donostiarra en Mallorca y que pasó por el gigante asiático entrenando a Beijing Guaoan y Shanghai Shenhua, en los cuales «siempre salieron posibilidades de ir.
Entre los más destacados que estuvieron cerca de ser fichados, diría Aduriz, Fernando Torres, Mario Suárez y Gabi».