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Marcelino, la «espina clavada» de Monchi

Monchi

El lunes regresará Marcelino al Sánchez Pizjuan, una plaza de la que fue responsable hace casi una década y a la que llega liderando un Athletic sin objetivos. La trayectoria del asturiano desde que tomara la rienda de los bilbaínos ha sido errática, alternando momentos de gran fútbol con tedio o alzando una Supercopa antes de perder dos finales de Copa consecutivas. Queda ver si podrá interponerse a un Sevilla al que los errores ajenos le han metido en la pugna por el título de Liga.

Para el de Villaviciosa Heliópolis supone una mancha en su expediente, después de que un habitualmente infalible Monchi le reclutara para sustituir a Gregorio Manzana en el banquillo de Nervión. 9 victorias, 9 empates y 9 derrotas le sentenciaron el 6 de febrero de 2012, con un equipo condenado a la mitad de la tabla.

Un despido que aún persigue a Monchi, famoso por un criterio casi perfecto a la hora de fichar : «Me siento responsable del fracaso de Marcelino en el Sevilla. No fui capaz de hacerle una plantilla con los perfiles que él necesitaba. Interpretar lo que el entrenador quiere es clave en la tarea de un director deportivo. Marcelino es top, de los mejores entrenadores de España».

En el recuerdo, las disputas que mantuvo Marcelino con Frederic Kanouté, una leyenda en la capital andaluza y que por entonces gozaba de un estatus privilegiado. Mandarlo al gimnasio fue la sentencia de muerte para el asturiano, que dos días después veía rescindido su contrato.

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