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Nueva cláusula anti Athletic en Donosti

Para muchos jugadores vascos afincados en Euskal Herría, mejorar sus condiciones de trabajo puede resultar tremendamente sencillo. Basta con mostrar un rendimiento superior a la media para que rápidamente el Athletic, un club condicionado por las peculiaridades de su filosofía y que se convierte en presa fácil de especuladores. De ahí que proliferen en Vitoria, Donosti o Pamplona no pocas cláusulas o renovaciones con abultadas rescisiones con el único ánimo de que si los bilbainos quieren llevarse un jugador lo hagan con un precio muy superior al que aspiraría a pagar cualquier otro equipo.

oDRIOZOLA

Este fin de semana, en este mes de mercadeo y rumores, no ha sido una excepción. Es sabido Álvaro Odriozola es una de las perlas de Zubieta. Su rendimiento esta temporada ha asombrado a propios extraños y el interés de varios clubes se ha hecho sentir a las puertas de Anoeta. Sin embargo, el detonante de las prisas del club txuriurdin ha sido, como de costumbre, que Ibaigane haya posado los ojos en él. Y no como un simple seguimiento, sino con verdadera ambición de incorporarle a sus filas. Además, se guardaba la posibilidad como as en la manga en forma de sutil venganza en caso de que Mikel Merino acabase recalando en Donosti en la carrera por conseguir sus servicios, algo que habría sido tomado por poco menos que una afrenta. De ahí que, en el plazo de pocos días el jugador haya sido renovado hasta 2022, con el consiguiente incremente salarial y de una cláusula de rescisión concebida específicamente para que el Athletic vea más dificultades en su política de fichajes.